Las obras de La Rambla obligan a retirar las terrazas desde este lunes

La reforma integral de Barcelona entra en una fase clave que tendrá un impacto directo en la actividad de bares y restaurantes de La Rambla. A partir de este lunes 19 de enero, el Ayuntamiento suspenderá de forma temporal las licencias de terrazas en el tramo central de la emblemática avenida para poder avanzar en los trabajos de reurbanización.
La medida afecta a uno de los espacios con mayor afluencia turística de la ciudad y ha generado inquietud en el sector de la restauración, que teme una reducción de clientes durante el tiempo que duren las restricciones.
Desde el Gremi de Restauració de Barcelona, su director general, Roger Pallarols, ha señalado que existen conversaciones abiertas con el consistorio para minimizar el impacto económico. Según explicó, ambas partes comparten una voluntad de entendimiento para compatibilizar las obras con la actividad comercial.
Una de las opciones planteadas pasa por reubicar mesas y sillas entre los alcorques, ganando espacio de manera puntual sin que ello implique necesariamente un cierre total de las terrazas.
El objetivo principal de esta fase de las obras es ampliar el espacio destinado a los peatones. El proyecto prevé que el paseo central alcance casi 10 metros de anchura, reforzando el carácter peatonal de la Rambla.
La quinta teniente de alcalde y responsable de Promoción Económica, Raquel Gil, ha defendido que la intervención busca “poner al peatón en el centro sin renunciar a la actividad económica”. En este sentido, ha subrayado que la transformación va más allá de una simple obra urbana y responde a una reflexión colectiva sobre cómo debe ser la Rambla del futuro.
Desde el Ayuntamiento insisten en que el proceso incorpora la participación de vecinos, comerciantes, quiosqueros, floristas y restauradores, con el fin de redefinir uno de los espacios más simbólicos de Barcelona.
Las obras comenzaron en julio de 2024, tienen una duración prevista de 34 meses y cuentan con una inversión de 55,6 millones de euros. Si se cumplen los plazos, la ciudad estrenará una nueva Rambla en la primavera de 2027, con un diseño más amable, accesible y pensado para el uso ciudadano.



