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Barcelona exige retirar las tapas promocionales de Stranger Things por vulnerar el decoro urbano

El Ayuntamiento de Barcelona ha requerido a Telefónica la retirada de varias tapas instaladas en aceras de la ciudad como parte de una campaña promocional vinculada al estreno de la quinta temporada de la serie Stranger Things. El consistorio considera que estos elementos, colocados el año pasado, incumplen la normativa municipal sobre paisaje urbano al utilizar infraestructuras del espacio público con fines publicitarios.

Las tapas afectadas —cuatro en total— no corresponden a alcantarillado, sino a conducciones de servicios de telecomunicaciones. Están situadas en puntos de alto valor simbólico y gran afluencia de peatones: dos en el paseo de Gràcia (a la altura del número 17 y en la confluencia con la Gran Via), una en el Portal de l’Àngel y otra en la calle Sants, cerca de Antoni Campmany. Precisamente su ubicación en vías tan representativas ha reforzado el malestar municipal.

Desde el Ayuntamiento se subraya que no existe un problema de seguridad, sino de imagen y uso indebido del espacio común. Las ordenanzas de paisaje urbano prohíben expresamente emplear mobiliario urbano o elementos de dominio público como soporte publicitario salvo autorización específica, algo que, según el consistorio, no concurre en este caso. De no atenderse el requerimiento, el gobierno municipal advierte de que podría iniciar actuaciones administrativas.

Telefónica, por su parte, ha confirmado que las tapas decoradas ya se encuentran en proceso de retirada y que serán sustituidas por otras convencionales en los próximos días, lo que previsiblemente evitará un conflicto mayor. La compañía recuerda que la acción formaba parte de una campaña temporal ya finalizada, que en su momento invitó a los seguidores de la serie a localizar las tapas y compartir imágenes en redes sociales.

La iniciativa arrancó a finales de noviembre con una experiencia inmersiva en la tienda insignia de Movistar en Madrid y se amplió el 9 de diciembre con la instalación de hasta 41 tapas decorativas en distintas ciudades españolas, incluida Tarragona. La promoción concluyó a finales de año y muchas de estas intervenciones ya han sido retiradas en otros municipios.

El episodio reabre el debate sobre los límites de la publicidad en el espacio público. Mientras en ciudades como Londres o París es habitual la presencia de patrocinios urbanos —y en países como Japón la búsqueda de tapas decoradas es incluso una afición popular—, Barcelona mantiene una línea más restrictiva. De hecho, uno de los ejes del plan municipal Endreça, impulsado por el alcalde Jaume Collboni, es evitar que las calles se conviertan en soportes publicitarios encubiertos. Solo el año pasado, los servicios municipales retiraron una media diaria de 350 carteles colocados en lugares no autorizados.

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