Saüc Ensemble y el final inesperado que convirtió al público en parte del concierto

Hubo risas, silencios que contenían la respiración, miradas cómplices y hasta algún comentario en voz baja que se escapaba entre pieza y pieza. El pasado 7 de agosto, en el patio iluminado por velas y flores renacentistas del Museu d’Història de Manacor, el público no asistió a un concierto… lo compartió.
El grupo presentó su programa “Màrmara”, un viaje que enlaza la música renacentista del siglo XVI —rescatada de cancioneros históricos como el de Palacio, Uppsala o Barcelona— con piezas tradicionales del Mediterráneo oriental. El resultado fue un diálogo natural entre la elegancia cortesana y el pulso popular, entre partituras conservadas durante siglos y melodías que han sobrevivido gracias a la tradición oral.
Desde el primer acorde, la distancia de siglos se desvaneció. Las canciones hablaban de amores correspondidos, desengaños, fiestas y hasta de temas que provocaron carcajadas: “Si abra en este baldres”, sobre tres chicas que iban al mercado para fabricar juguetes sexuales, o “Vesame i abraçame”, una sátira sobre la impotencia. Entre cada obra, pequeñas historias guiaban la escucha: anécdotas de corte, viajes de músicos, costumbres de la época. La música se convertía así en un espejo de la vida cotidiana del Renacimiento, cercana, humana y viva.
En ese intercambio constante brillaba el entendimiento entre los intérpretes. La zanfona de Sergio González Prats, uno de los principales referentes internacionales en la interpretación y divulgación del instrumento, tejía ritmos y melodías con una expresividad que atrapaba; la flauta renacentista de Daïna Mateu, musicóloga y especialista en instrumentos históricos, respondía con frases claras y luminosas, dibujando un diálogo que parecía escrito en las mismas partituras que interpretaban.
Màrmara alternó la solemnidad de “Danza Alta” o “Ay triste” con el pulso danzable de “Tricotea”, “Mandilatos” y “Sandansko Horo”, sin perder nunca el hilo conductor que unía mundos geográficos y emocionales. Es un recorrido que Saüc Ensemble ha llevado a escenarios de Estados Unidos, Holanda, Suiza, Italia, República Checa o Polonia, siempre con la misma premisa: rescatar repertorios olvidados y devolverlos a la vida con autenticidad.
La noche terminó con un gesto que convirtió la experiencia en algo aún más personal: los músicos invitaron a los asistentes a acercarse, tocar los instrumentos y sentirlos de cerca. La rueda de la zanfona giró en manos curiosas, la flauta pasó de los labios del intérprete a los de un visitante, y la viola da gamba dejó vibrar sus cuerdas en un arco prestado.
“Sentir cómo vibra la zanfona en mis manos ha sido como viajar en el tiempo”, dijo una espectadora. “Nunca pensé que una canción de hace siglos pudiera hacerme reír tanto”, confesó otro. Un tercero, mientras dejaba el traverso en su lugar, resumió la noche: “Hoy no he escuchado música antigua… la he vivido”.
Intérpretes:
Saioa Goñi – soprano
Héctor dos Santos – barítono
Daïna Mateu – flauta renacentista
Sergio González Prats – zanfona y arpa
Emma Raventós – viola da gamba
Alexandre Guitart – percusión


