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El fiscal pide 52 años de cárcel para el investigado por el doble crimen del pantano de Susqueda

Jordi Magentí se enfrenta a una petición de 52 años de prisión por la muerte de dos jóvenes junto al pantano de Susqueda, en agosto de 2017. El fiscal Jerónimo Gómez le atribuye dos asesinatos con agravante de reincidencia y un delito de tenencia ilícita de armas. La suma sale de 25 años por cada muerte y 2 por el arma, y a ello añade 10 años de libertad vigilada una vez cumplida la condena. El escrito de acusación provisional, de 52 páginas, está registrado en el juzgado de Santa Coloma de Farners, que instruye el caso.

La reincidencia tiene una explicación. Magentí ya había sido condenado a 15 años por la Audiencia de Girona por matar a tiros a su mujer en 1997. Según el fiscal, la esperó escondido en una calle de Anglès, el pueblo donde vivía, y le disparó cuatro veces en pleno día. Del acusado destaca también que era un experto cazador y pescador que solía frecuentar los alrededores de Susqueda, de modo que conocía muy bien sus accesos, sus parajes y sus caminos.

Los hechos que describe el fiscal arrancan la noche del 23 de agosto de 2017, cuando una pareja de 23 y 21 años llegó al embalse en su Opel Zafira con la idea de pasar el día en kayak. Durmieron por la zona y, a primera hora del 24, pasaron por un cajero a sacar dinero. Pasadas las diez enfilaron la carretera hacia la presa en busca de un sitio donde dejar el coche, hinchar la embarcación y meterse en el agua.

Según el escrito, Magentí ya estaba allí. Había llegado hacia las nueve y media con su Land Rover Defender, lo dejó en una pista y bajó hasta la orilla, desde donde vio llegar a los jóvenes y cómo se preparaban. Sin que se haya podido acreditar qué lo desencadenó, el fiscal sostiene que actuó con una ira desmedida y fue hacia ellos con un arma corta que nunca se ha encontrado y para la que no tenía licencia. La describe como una pistola compatible con una semiautomática de calibre 7,6 o 9 milímetros.

El relato continúa con un disparo a la cabeza de la chica, hecho con la intención directa de acabar con su vida, y al menos cuatro tiros en el tórax y el abdomen del chico, sin que se sepa si fueron antes o después. Disparó a entre uno y tres metros. El escrito subraya que conocía lo idóneos que eran el arma y las zonas elegidas para matar, y que se aprovechó de que las víctimas no podían ni imaginar el ataque ni defenderse. El joven solo llegó a adelantar la mano izquierda, un gesto reflejo que no sirvió de nada.

A continuación, siempre según el fiscal, Magentí se dedicó a eliminar pruebas, tanto para retrasar el hallazgo del crimen como para borrar lo que pudiera incriminarlo. Hundió el Opel Zafira en un punto del pantano y los cuerpos en otro, y el cadáver del chico llevaba una mochila con una piedra dentro. En un tercer lugar reventó el kayak e intentó hundirlo cargándolo de rocas. Esa destrucción de indicios obligó a los Mossos d’Esquadra a una larga búsqueda de pruebas que ha ocupado años de investigación.

La policía lo detuvo el 26 de febrero de 2018 en su casa de Anglès. Estuvo en prisión hasta diciembre de ese año, cuando salió en libertad después de que la Audiencia aceptara un recurso de su abogado, Benet Salellas. El escrito recoge que, cuando ocurrió el doble crimen, estaba diagnosticado de un trastorno mixto depresivo y de un trastorno específico de personalidad con rasgos mixtos, pero sostiene que eso no limitó sus capacidades en el momento en que decidió matar a la pareja.

En el apartado civil, el fiscal pide que Magentí indemnice a los padres de las dos víctimas. No fija ninguna cuantía y anuncia que se adherirá a lo que reclame la acusación particular, que representa a los familiares.

El escrito también concreta las pruebas que propone para la audiencia preliminar y el juicio. Pide que el jurado popular pueda hacer una inspección ocular y, si es posible, recorrer el trayecto completo que hizo la pareja con su coche el día de los hechos. Se centraría en el lugar donde apareció el vehículo hundido, la casa en ruinas de la Rierica, el punto donde se encontró el kayak flotando y el sitio donde supuestamente aparcó el coche del investigado. Además de la declaración del procesado, propone 46 testigos civiles y 17 mossos d’esquadra, y las periciales de los forenses y de los profesionales que han elaborado los estudios de la causa. Entre ellos hay análisis de telefonía, informes fotográficos, estudios biológicos y balísticos, comparativas de tierra y rocas y un estudio acústico para determinar desde dónde se efectuaron los disparos.

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